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Cabalgatas en Cotopaxi, Ecuador

noviembre 10, 2020

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Nuestro gu√≠a ecuatoriano sonr√≠e al variopinto grupo de posibles jinetes reunidos frente a √©l. En espa√Īol, pregunta si alguien tiene alguna experiencia. Algunas personas arrastran los pies nerviosamente. Cuando nadie m√°s habla, levanto la mano de mala gana.

‚ÄúYo tom√© doce clases hace dos a√Īos‚ÄĚ, le digo en mi espa√Īol vacilante, y le explico que tom√© 12 lecciones hace dos a√Īos.

Me hace se√Īas para que me acerque y me lleva hasta un macho joven, uno de los caballos m√°s grandes del grupo. Yo trago. Durante mis lecciones en el Lee Valley Riding Center, siempre me dieron un caballo peque√Īo correspondiente a mi tama√Īo, sin mencionar una plataforma para subirme al caballo. Hoy, necesito una ayuda.

Uno por uno, el guía pasa por el resto del grupo y asigna un caballo a cada uno de los siete jinetes. Salimos en fila del recinto y casi de inmediato, mi caballo comienza a trotar alejándose del resto del grupo.

Lo refreno y él acepta, pero no por mucho tiempo. Muy pronto, se aleja al trote una vez más, esforzándose por entrar en un galope. Una vez más, lo refreno, esta vez con más firmeza. Mientras tanto, hablo con él, lo tranquilizo, trato de convencerlo de que somos amigos.

Mientras tanto, los otros ciclistas se ponen al d√≠a. Uno incluso toma la delantera, pero mi caballo no lo aceptar√°. Se apresura hacia adelante, insistiendo en liderar el grupo. Tengo cuidado de no saber nuestra direcci√≥n de viaje, as√≠ que siga mirando hacia el gu√≠a, tratando de captar sus se√Īales. Una vez que estamos en un campo abierto, apenas tengo tiempo para recuperar el aliento. Los campos circundantes son impresionantes, pero no tengo tiempo para mirar. Estoy demasiado ocupado tratando de controlar a mi caballo.

Finalmente, me canso y lo dejo galopar. Salta sobre arroyos, se desv√≠a del rumbo y me revuelve en la silla. Es aterrador en ocasiones, pero profundamente estimulante, principalmente porque nunca antes hab√≠a galopado. De hecho, parte de la raz√≥n por la que dej√© mis lecciones hace dos a√Īos fue que nos ense√Īaban tan lenta y minuciosamente que me cans√© de gastar 25 libras la hora en mi trote creciente.

Cabalgamos por el altiplano ecuatoriano a la sombra de volcanes y monta√Īas. Despu√©s de dos horas, tomamos un descanso para tomar t√© y pastel. Me duelen mucho los muslos y la espalda. ¬°Montar a caballo en Cotopaxi no es como montar a caballo en Londres!

Mientras el gu√≠a me entrega un pastel, digo “¬°√Čl es tan r√°pido!” comentando lo r√°pido que es mi caballo. Me pregunta si quiero un descanso intercambiando con √©l. Una sonrisa se enrosca en la esquina de mis labios. “R√°pido pero muy divertido”. Estoy feliz de recoger el p√©same de los otros pilotos pero, la verdad, me estoy divirtiendo mucho.

Me masajeo las piernas cansadas y contemplo el duro viaje de regreso de dos horas. Ah√≠ es cuando Peter se sienta a mi lado con un suspiro de compostura. Mira la vista. ‚Äú¬ŅPuedes creer que es mi√©rcoles por la ma√Īana? Normalmente, estar√≠a en el aula y t√ļ estar√≠as en alguna reuni√≥n en la oficina “.

De repente, mis piernas no se sienten tan cansadas después de todo.

Cabalgatas en Cotopaxi: Lo Esencial

Qué: Cabalgata en Cotopaxi a través del altiplano ecuatoriano ($ 30pp), 4 horas.

Dónde: Parque Nacional Cotopaxi, Ecuador Р56 km al sur de Quito.

Cuando: Todo el a√Īo.

C√≥mo: Nos alojamos en The Secret Garden Cotopaxi y reservamos todas las excursiones a trav√©s de ellos. Si se hospeda en The Secret Garden Quito, puede obtener un traslado a Secret Garden Cotopaxi por solo $ 5pp. Env√≠e un correo electr√≥nico a [email protected] para organizarlo.


Lonely Planet South America incluye una guía completa del país, ideal para aquellos que desean explorar los principales lugares de interés y tomar el camino menos transitado.

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