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Probando mis límites en el volcán Cotopaxi

noviembre 10, 2020

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Sabía que iba a hacer frío. Sabía que iba a ser difícil. Lo que no sabía es que me gustaría rendirme después de solo 10 minutos en el volcán Cotopaxi. Nuestra altitud de 4.500 m combinada con un clima inusualmente severo hizo que cada respiración fuera difícil, cada paso un trabajo. Mientras el viento me azotaba la cara, cerré los ojos y no me pregunté por primera vez por qué había dejado que Peter me convenciera de esto. Los glaciares fueron su cosa. Caminar en un clima helado era su Hobby. Me gusta la aventura, claro, pero no cuando duele tanto. Prefiero mi adrenalina 10 grados por encima del punto de congelación, gracias.

Trat√© de concentrarme en la tarea que ten√≠a entre manos: un pie delante del otro. No importa los guantes empapados, no importa la lluvia implacable, solo un pie delante del otro. Peter estaba al frente, acompa√Īado de una vivaz escocesa que trepa por los riscos a la hora del almuerzo. (No me import√≥ … era m√°s bonita).

La mitad de la manada estaba compuesta por un grupo de excursionistas de fin de semana que afortunadamente estaban luchando casi tanto como yo. En la retaguardia estaba otra chica de ciudad. Llevaba zapatillas deportivas en lugar de botas de monta√Īa, y estaba pagando caro el precio.

Caminamos lentamente hacia adelante, las cabezas latiendo por la altura, la piel temblando de fr√≠o. Despu√©s de media hora, nuestro punto de refugio apareci√≥ a la vista. Parec√≠a tan cerca y sin embargo nos tom√≥ tal mucho tiempo para llegar all√≠. Peter se reir√≠a cuando m√°s tarde le dije que entend√≠a por qu√© los monta√Īistas se rend√≠an a pocos metros de su cima. Estaba siendo dram√°tico, por supuesto, pero el progreso fue tan lento que nos llev√≥ una hora ascender unos cientos de metros.

Cuando finalmente llegamos al refugio, nuestro gu√≠a Henry nos sent√≥ a todos y nos pidi√≥ que consider√°ramos seriamente si quer√≠amos continuar. El clima era inusualmente malo, dijo, y podr√≠a ser complicado ascender m√°s. Una parte de m√≠ quer√≠a saltar felizmente, pero otra parte se sent√≠a decepcionada. Hab√≠amos llegado hasta aqu√≠, ¬Ņseguramente podr√≠amos llegar al glaciar?

Después de 10 minutos de uhming y ahhing, y con el gentil aliento de Peter y Sprightly Scottish Lass, decidimos como grupo continuar. Volvimos a apilar nuestras capas empapadas y nos pusimos en camino hacia el frío. Mi bufanda se mojó por mi cálido aliento. Lo ajusté pero solo terminé con la bufanda mojada por la lluvia. Mis dedos estaban entumecidos dentro de mis guantes mojados y el aire frío abrasador pareció dispararse a través de mi nariz directamente hacia mi cerebro. Un pie en frente del otro. Un pie delante del otro y así fue, hasta los 5.000 m.

Atlas y botas

Cuando por fin llegamos al glaciar, recuperamos el aliento lo suficiente para animarnos. Hab√≠a sido una caminata relativamente corta, pero la sensaci√≥n de logro fue fant√°stica. Pude vislumbrar por qu√© a Peter le gusta escalar monta√Īas (no es que me uniera a √©l de nuevo pronto). Nos tomamos unos minutos para disfrutar de la espectacular vista y tomar algunas fotos de nosotros luciendo m√°s que un poco desali√Īados. Y luego, as√≠ como as√≠, la parte dif√≠cil termin√≥ y nos dirigimos hacia abajo.

Subir al coche que esperaba en la base fue tanto un alivio como un dolor. Nuestra ropa empapada y nuestra piel empapada no hicieron que el viaje de regreso a nuestro hotel fuera placentero. Afortunadamente, nuestra caba√Īa en The Secret Garden Cotopaxi ten√≠a un fuego rugiente esper√°ndonos. Esta joya de un albergue es el lugar perfecto para explorar el Parque Nacional Cotopaxi. Con impresionantes vistas del volc√°n, un verdadero fuego de le√Īa en las caba√Īas y el √°rea com√ļn, y un jacuzzi, este no es tu albergue de jard√≠n.

Ah, ¬Ņy mencion√© que hay pastel casero, bocadillos de ‘hora feliz’ y tres comidas al d√≠a incluidas en el precio de la habitaci√≥n? No suelo entusiasmarme con los albergues (principalmente porque su clientela est√° llena de jugadores de ukelele hipster que piensan que son tan subversivos por dejarse crecer la barba), pero The Secret Garden Cotopaxi me rob√≥ un pedazo de mi coraz√≥n. Su ubicaci√≥n √ļnica significa que no hay jugadores de ukelele tanto como los que buscan aventuras al aire libre que son infinitamente m√°s interesantes. Adem√°s, como chica de ciudad, rara vez he tenido el placer de quedarme dormida con el sonido de una chimenea. Despu√©s de un duro d√≠a fuera, fue la noche perfecta.

Lo escencial

Qu√©: Trekking al volc√°n y glaciar Cotopaxi ($ 35pp), 2.5 horas. Una caminata a la cumbre, as√≠ como otras caminatas de diferentes longitudes y dificultades, est√°n disponibles, as√≠ como una excelente excursi√≥n a caballo, todo se puede reservar a trav√©s de The Secret Garden Cotopaxi. Una caba√Īa privada cuesta $ 96 por noche e incluye ba√Īo privado, chimenea, bebidas calientes ilimitadas, tres comidas al d√≠a, pastel casero, bocadillos de happy hour todos los d√≠as y acceso a la ba√Īera de hidromasaje.

Dónde: Parque Nacional Cotopaxi, Ecuador Р56 km al sur de Quito.

Cuando: Seg√ļn Summitpost.org, Cotopaxi tiene el mayor n√ļmero de d√≠as despejados por a√Īo en los Andes ecuatorianos. Las escaladas se pueden intentar durante todo el a√Īo. Junio ‚Äč‚Äčy julio son los meses m√°s secos, pero los vientos fuertes no son infrecuentes. Diciembre y enero son casi tan secos y mucho menos ventosos.

C√≥mo: Si se hospeda en The Secret Garden Quito, puede obtener un traslado a Secret Garden Cotopaxi por solo $ 5pp. Env√≠e un correo electr√≥nico a [email protected] para organizarlo.

Vuele al aeropuerto internacional de Quito (reserve a través de skyscanner.net).


Imagen principal: Atlas y botas

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